Si va a ser una azotaína, que sea más fuerte de lo que puede soportar voluntariamente, déjelo continuar más allá de su límite, que la golpee en partes que duelan "mal", (como en los muslos, por ejemplo), sin correr el riesgo de lastimarla. Que el castigo sea lo bastante fuerte como para estar dolorida al día siguiente.
Si va a ser una penitencia, busque las cosas que le disgustan, que la humillan más de lo que disfruta siendo humillada, (un juego psicológicamente peligroso) o que le duelen más de lo que desea que le duelan. Si es una restricción, pierda algo que no soporte perder.
Para inspirarse, puede ver los castigos del catálogo de Penitencias y
Restricciones.
Debería temer el momento de pesarse, los controles semanales. Si no, no fue castigada lo bastante la vez anterior.
Los castigos, si bien duros, deben ser seguros y sensatos pero no deberían ser consensuados, en el sentido de que después que dio su consentimiento firmando el contrato, Ud. no tiene voz ni voto en la clase, duración o dureza del castigo.
Debería terminar las sesiones de castigo llorando, arrepentida, y haciéndose el firme propósito de no volver a fallar. Si no se siente castigada, real, profunda y completamente castigada, no lo está.
Primero, establezca un día y hora para el control semanal. El peso debería ser tomado a la misma hora todas las semanas, por las variaciones de peso durante el día. Yo lo tomaría el sábado a la mañana, para ser castigada a última hora, así pasa todo el día sabiendo que va a sufrir, y realmente, antes de irse a dormir.
Será castigada, desde luego, por no cumplir la meta. Yo le daría una paliza o algún tiempo por no alcanzar la meta, y unos azotes o minutos adicionales por cada cien gramos que le faltó perder.
Y le daría más por la acumulación de fallas.
Digamos que su meta es un 1/2 kilo a la semana, y que la semana pasada falló, y fue castigada. Esta semana será castigada si no perdió 1/2 kilo en la semana, y recibirá un castigo adicional (otra penitencia, o una zurra separada) si no alcanzó el kilo en las dos semanas. El largo y la severidad del castigo debería, además, ser mayor cada semana de falla consecutiva.
Tenga cuidado en variar los castigos. No se debería pegar en un área con moretones hasta que sanen (tampoco sobre piel rota por castigos anteriores, desde luego).
Si una semana alcanza la meta, tal vez se le podría perdonar el castigo por falla acumulada, como recompensa por estar haciendo un esfuerzo serio.
Y también debería recibir una recompensa (¿una azotaína sensual? ¿un bocado prohibido?) si alcanza la meta más de una semana seguida.
Pero los controles semanales no son suficientes, porque la desviación a lo largo de la semana podría ser demasiado grande. Las fallas deben ser castigadas en cuanto ocurren.
Mantenga un registro de todo lo que come en el día (y dije TODO lo que come) y muéstreselo a su supervisor todas las noches, para ser castigada allí mismo por todas las cosas prohibidas y por todos los excesos, hasta que tenga miedo de poner una moneda en la máquina dispensadora, o de servirse una cucharada extra de comida en su plato. Y desde luego, no haga trampa. Hacer trampa hará inútil todo el esfuerzo.
Y lo mismo por faltar al gimnasio. Las ausencias deben ser castigadas el mismo día. En cuanto a no hacer suficiente esfuerzo, sólo Ud. lo sabe. Si siente que no se está esforzando lo bastante, dígaselo, y acepte el castigo. Sea honesta.
Si falta frecuentemente al gimnasio o no se esfuerza lo suficiente, y esto está dificultando alcanzar las metas, puede hacer ejercicios supervisados.
Hay una cantidad de ejercicios que pueden ser hechos en su casa, bajo la supervisión directa de su pareja. Y por supervisión directa me refiero a que él la obligue a ejercitarse, parándose a su espalda con una fusta o un cinto en la mano, listo para azotarla cada vez que haga menos repeticiones o afloje el ritmo. Y debería pegar fuerte, (sin llegar a lastimarla).
Debería actuar como un capataz de esclavos, obteniendo de Ud. todo el esfuerzo del que sea capaz (dentro de los límites del plan y de su condición física. Llevarla a un ataque al corazón no es el propósito del ejercicio).
Después de unas semanas de dieta, muchas personas, aun cuando mantienen la dieta y los ejercicios, dejan de perder peso. Ocurre que el cuerpo, reaccionando a la larga restricción de calorías, se prepara para un período de "hambruna" bajando el nivel del metabolismo. Con el nivel menor de metabolismo, los programas de dietas y ejercicios anteriores no son suficientes. Y, desde luego, el sujeto no debería ser castigado por algo que no puede evitar.
Como ya está en una dieta de bajas caloría, bajar aún más el ingreso de calorías no es aconsejable (y lo llevará a otra meseta un poco más adelante)
Una solución puede ser agregar a su rutina de ejercicios algunos ejercicios de musculación. Los músculos consumen calorías sólo para mantenerse, de manera que agregar masa muscular aumentará el consumo.
Otra solución puede ser cambiar su programa de ejercicios. Si hizo la misma rutina por mucho tiempo, trabajó los mismos músculos en cada sesión. Un cambio puede ayudar.
Pida consejo a un profesional.
Entonces, si el sujeto está haciendo su mejor esfuerzo pero no pierde peso, ayúdelo, no lo castigue. (Thanks, Miche, por hacernos notar esto)
La supervisión y los castigos deberían durar tanto como sea necesario para alcanzar la meta, aunque sean más semanas que las previstas en el plan. Y cuando finalmente alcance su meta, el contrato no debería terminar, ya que es muy fácil volver a ganar el peso perdido. El propósito del plan no debería ser sólo perder peso, sino cambiar sus hábitos de comida.
Mantenga la supervisión por mucho tiempo después de perder peso, para ser castigada cada vez que falle en su disciplina de comida y ejercicio.
Tal vez durante esta fase no es necesario mantener los controles diarios, pero la sesión semanal de control debe mantenerse, y debe ser castigada cada vez que gane peso, y los castigos deben ser más severos por cada semana de falla hasta volver al peso establecido.
Si gana demasiado peso, o lo gana regularmente, debería volver a los controles diarios, y a la rutina de pérdida de peso.
Espero que estas ideas la ayuden a alcanzar la meta de cambiar sus hábitos. Y si no, espero que al menos sean divertidas para su feliz supervisor (si son divertidas para Ud., él no esta cumpliendo con su deber).
Finalmente, esto son sólo mis pensamientos sobre el tema, y no los probé en la vida real. Si alguno de Uds. los prueba, o tiene experiencia en el área, por favor envíenos sus comentarios, así podemos revisar y mejorar las técnicas, para beneficio de todos.
Publicado: 07/02/04
Rev: 08/10/05
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