Principal->Técnicas->

Variaciones para azotar (cont)

 

En cuotas

En lugar de dar todos los azotes en una sola paliza, divídalos en cuotas. Si va a darle tres docenas, déselas una docena a la vez, con un intervalo de un cuarto, media o aún una hora entre dosis.

Se suma. Digamos que ata a su sumiso en posición, lo deja esperar media hora, y le da las tres docenas con media hora de intervalo entre ellas y va estar sufriendo el dolor o la anticipación por dos horas, un castigo largo desde cualquier punto de vista.

¿Y si no le dice cuántas docenas le va a dar? Luego de cada una, incluida la última, déjela allí atada por otro período, con su espalda o nalgas ardiendo, preguntándose si habrá aun más reservadas. El sentimiento de indefensión de estar allí, listo para el dolor, y sin poder controlar cuantos va uno a recibir es muy efectivo para modificar el comportamiento. Y sufrirá la anticipación aún por esa docena siguiente que no va a recibir.

O déselas en dosis desiguales y crecientes. Digamos que divide las tres docenas en seis, doce y dieciocho (o 8, 12 y 16) azotes. No importa cuanto dolió la última cuota, sabe que la siguiente será peor.

O que sean dos docenas, pero dadas una, justo antes de irse a dormir y la otra, como primera cosa en la mañana. Irse a dormir dolorido, y saber que la mañana va a traer inevitablemente más dolor hace que cualquiera trate de evitar que se repita la experiencia.


Otra forma de castigar en cuotas es separar la zurra en cuotas iguales dadas día tras día. Dígale que va a ser castigada antes de acostarse todos los días durante una semana. Como es peligroso golpear repetidamente sobre moretones del día anterior, cada paliza no puede ser demasiado severa, pero el saber que va a sufrir todos los días, y el esperar todo el día por el sufrimiento es el real castigo (obrigado, Asdrúbal).

 

Contar

Para azotainas con un número limitado de golpes, o para los últimos (digamos 10) de una cuenta larga, puede hacer que el sumiso cuente los golpes. Esta variación es tradicional para una golpiza con la caña, pero puede ser usado con cualquier instrumento

Contar, por una parte, hace que el castigado tenga que controlarse lo bastante para hablar a pesar del dolor. Por el otro lado, distrae a la víctima, que podría sufrir más si se concentrara en su sufrimiento. El dominante elige.

Contar puede tan simple como "uno, dos, tres", o puede ser más elaborado, "uno, gracias señor", "dos, gracias señor" o "uno, gracias, señor. Por favor, déme otro".

 

Una más difícil es “uno señor, gracias señor, por favor, señor, déme otro más fuerte”. No sólo está pidiendo que le haga doler, sino que está pidiendo por un castigo más severo, lo que no es fácil si el último dolió, y ella sabe que UD. pegará el siguiente efectivamente más fuerte.

Si el sumiso tarda en contar, tóquelo con el instrumento. Si no cuenta en un tiempo razonable, déle un azote, que desde luego es extra. Es tradicional recomenzar desde el principio si el sumiso perdió la cuenta, para darle la oportunidad de contar bien esta vez, y lo mismo si perdió la posición.


Marcar el ritmo

Puede marcar el ritmo. A veces al azotar, una tercera persona contaba los azotes y daba el ritmo. Como en nuestros juegos no suele haber una tercera persona, cuente usted mismo.

Diga “uno”, “preparado”, “ya”, y recién entonces dé el golpe.

Después de una media docena, para que se acostumbre al ritmo de “uno”, “preparado”, “ya”, golpe, use un truco psicológico para hacer el castigo más duro. Cada tanto, pegue antes o al mismo tiempo en que dice “ya”, o retenga el golpe hasta después del intervalo usual. El golpe inesperadamente anticipado, o los interminables segundos esperando el azote harán estragos en la mente de su sumiso. Después, vuelva al ritmo por otra serie de golpes.

 

Publicado: 24/02/05


 

[ Castigos ] [ Atrás ] <<< ] >>> ]