Si piensa poner a su sumiso sobre las rodillas y pegarle tan fuerte como quiera y por tanto tiempo como le parezca, hasta que sus nalgas estén moradas y no se pueda sentar por varios días, no necesita ninguna técnica especial. Con la fuerza bruta basta.
Pero para hacer del castigo un arte, debería usar la mente de su sumiso tanto como cualquier instrumento. Un buen castigo debería ser psicológico tanto como físico, así puede hacerlo más severo sin dañar tanto al sujeto (aunque a veces una paliza brutal es también buena).
Estas técnicas pueden ser usadas para castigos con cualquier instrumento y en cualquier parte “lícita” del cuerpo.
Les ofrecemos:
Como un castigo no debería ser dado con enojo o al calor del momento, podría retrasarlo. Los maestros de la Inglaterra victoriana eran especialistas en esta técnica. Un alumno era, por lo menos enviado a la oficina del Director, donde se lo hacía esperar un buen rato, o el castigo podía ser después de hora, o aún en un día fijo de la semana, a menudo el viernes. El alumno tenía que esperar desde algunas horas a varios días sabiendo que iba a ser castigado, que el dolor era inevitable, que la sentencia sería cumplida pasara lo que pasara, y temer el momento del dolor.
Ud. también puede hacer de la anticipación un castigo. Dígale que va a ser castigado a la noche, antes de irse a dormir o en un día determinado de castigo, y no se olvide de recordarle cada tanto lo que le espera.
Tiene aquí dos opciones: puede decirle desde el comienzo cual va a ser el castigo, cuantos azotes, y tanto detalle como quiera, para permitirle que juegue la escena en su mente muchas veces antes de la ejecución. O puede decirle que va a ser castigado por sus faltas, pero no cual será el castigo. Podrá entonces imaginarse por si mismo lo que le ocurrirá. Y si Ud. parecía enojado, puede ser que se imagine un castigo más severo de lo que realmente será, y sufra en su mente más de lo que sufrirá en la realidad.
Y desde luego, mejor que se comporte hasta entonces, o sufrirá más de un castigo cuando finalmente llegue el momento.
Si va a pegar sólo unos pocos azotes fuertes (digamos una docena con el cinto o la caña) puede obtener el máximo efecto de cada uno pegando lentamente. Déle a su sumiso tiempo para sufrir el dolor, para recuperarse y para esperar el siguiente. Está allí, recibió un azote que dolió profundamente, y sabe que vienen más, cada uno un infierno. Se pregunta cómo hará para soportarlo. Y el intervalo entre un azote y el siguiente, sabiendo que no puede hacer nada por evitar que caiga, y esperando por el dolor que sabe que vendrá es pura agonía.
Otra técnica útil para dar unos pocos azotes es hacer que el ritmo de los golpes vaya de rápido a lento. Por ejemplo, una buena docena con la caña podría ser dada:
haciendo que el castigo dure cuatro minutos, una eternidad para el que lo recibe.
Aún cuando actualmente, y especialmente en BDSM, significa pegar en los pies, la tortura China consistía en pegar en cualquier parte del cuerpo con sólo la fuerza necesaria para producir una reacción en el sujeto, pero en forma rítmica y por períodos prolongados. Es especialmente adecuada para pegar en partes del cuerpo en las que no se puede pegar fuerte, como los pies y la cara.
Así que ate a su sumiso, siéntese cómodamente, y pegue, para que arda y no para que duela, pero pegue, pegue y pegue. El dolor, no muy fuerte pero acumulándose y repetido por lo que al sujeto le parece eternamente, provoca un reacción psicológica de angustia que es en sí el verdadero castigo. Los azotes no deberían ser ni demasiado lentos ni demasiado rápidos. El secreto es la duración y el ritmo. Sea cuidadoso, porque este tipo de castigo es más duro de lo que se podría pensar.
Otra técnica que hace que un determinado número de golpes parezcan más fuertes es darlos en un periodo tan corto como sea posible. Podría inclusive usar dos instrumentos, digamos dos zapatillas, o dos paletas de ping pong, una en cada mano, para pegar más rápido. El ardor se convertirá rápidamente en una quemazón. La angustia aquí viene de la imposibilidad de procesar y controlar el dolor que crece rápidamente.
Probablemente va a tener que atar al sujeto para este castigo, porque es difícil para una persona evitar huir de lo que se siente como una agresión.
No use instrumentos pesados o peligrosos, porque al pegar rápidamente no va a tener mucho control.
Ponga al sumiso en posición y déle una demostración, o una muestra de lo que lo espera. Dos o tres azotes fuertes son suficientes. Y cuando su sumiso tenga fresca la sensación de cómo duelen los golpes, déjelo allí, en posición y sin molestarlo por algún tiempo, para que disfrute la anticipación del dolor que sabe que recibirá cuando se complete la sentencia.
[ Castigos ] [ Atrás ]