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Eligiendo un castigo

 

El procedimiento normal para elegir un castigo cuando su sumiso se comporta mal es que Ud. decida, de acuerdo a la falta, cual será el castigo, pero para darle algo más de sabor, se podrían usar otros métodos, que podrían ser divertidos. (Si se le ocurre o usa otro, envíelo)

Veamos algunos (y escribiré como si la castigada fuera una mujer, lo que no necesita ser así).


Dejándola elegir

¿Por que no dejar que la sumisa decida el castigo por su mal comportamiento? Hay buenas posibilidades de que encuentre un castigo mejor que el que habría elegido Ud.

Pero la elección tiene algunas condiciones. Ella debe encontrar un castigo que, al parecer del dominante, sea aceptable para la falta. Si el dominante (que debería ser justo) considera que el castigo elegido es demasiado suave o que es una recompensa disimulada, (recuerde que ella es una sumisa que disfruta con el castigo), esa es, en sí, otra falta que debe ser castigada (y ahora debe elegir dos castigos). Aún si piensa que el castigo es justo, el dominante puede agregar algo propio, para redondearlo y tener la última palabra.

Puede haber muchas variaciones sobre el tema. Puede dejarla decidir todo, o puede decidir Ud. cual va a ser el castigo, digamos, una azotaina con el cinto, pero dejarla decidir a ella cuantos azotes. O que va a ser un tiempo en el rincón, pero ella decide cuanto tiempo. O darle a elegir entre dos opciones, por ejemplo 6 con la caña o 12 con el cinto (esta es realmente difícil. ¿que duele más?). Use su imaginación.

Para que sea más divertido, si la sumisa elige un castigo que es más severo que el que el dominante le hubiera impuesto, peor para ella. Si eso es lo que piensa que merece, eso es lo que va a recibir, sin importar lo que el dominante opine.

Así Ud. estará allí, para disfrutar viendo girar los engranajes en la cabeza de su pobre sumisa, mientras ella decide cuál es el castigo justo...algo bastante severo como para conseguir su aprobación, pero no más severo de lo necesario.

También podría establecer un límite de tiempo. Digamos, tres minutos, para elegir el castigo adecuado. E imagine lo que sentirá la sumisa cuando Ud. diga “vamos, quiero una respuesta, queda un minuto”... (y ella sabe que no contestar es una falta también).


Decidir al azar

Dejar que el azar decida el castigo no es justo, pero agrega un factor de incertidumbre que puede hacer al juego más interesante. Y el sumiso va a tener que ser muy cuidadoso en su comportamiento, porque con estos métodos aún la más mínima falta se puede pagar con un castigo severo.


Con naipes

Hágase un juego de naipes para decidir el castigo

Para hacer la baraja, tome algunas tarjetas de cartulina y escriba (o haga que su sumiso escriba, o háganlo juntos) un castigo en cada tarjeta. Cuando llegue el momento, baraje los naipes, haga que el sumiso corte la baraja y lo que diga la carta que quede arriba en el corte será el castigo.

Otra posibilidad: divida la baraja en tres, ponga las tres pilas sobre la mesa y haga que ella elija una. El castigo será lo que esté escrito en la primera carta de la pila elegida.

Puede agregar más posibilidades si algunas pocas cartas (una o dos en la baraja) dicen “estás perdonada” y un par de otras dicen “serás castigada dos veces, toma otras dos cartas”. O tal vez “Toma otra carta y recibe el doble de lo que diga” (lo que podría significar el doble de los golpes, o dos castigos iguales, uno ahora y otro más adelante, o el doble del tiempo si fuera una penitencia).

También podría tener dos barajas, una con azotes y otra con penitencias, y elegir (o tirar la moneda) para saber con cual jugar.

Si quiere que sea más justo, puede tener barajas con castigos leves, medianos y duros y usar la baraja apropiada de acuerdo con la falta.

 

Podría usar los naipes para seleccionar todos los detalles del castigo, haciendo mazos para tiempo, método, lugar, ropa, posición o lo que se le ocurra para luego hacerla sacar una carta de cada mazo (thanks, Stephen).

 

Con un saco

Otra posibilidad es con un saco de castigos. Escriba cada castigo en un papel, pliéguelo, y póngalo en un saco.

Cuando su sumisa se comporte mal, hágala desinsacular (le aclaramos, por si no es tan culto como nosotros, que no es nada pornográfico, aunque suene así. Significa simplemente extraer del saco) un papel. Lo que diga el mismo será el castigo.

Puede tener las mismas variaciones en los sacos que en los naipes.


Con dados

Después de decidir que ella recibirá una azotaina, puede dejar que los dados decidan la cantidad de azotes y el instrumento de castigo. (Podría dejar que los dados decidan el tipo de castigo y otros detalles, pero sería demasiado complicado). Necesitará sólo un dado.

El primer tiro decide cuantas series recibirá, y el segundo, cuantos azotes en cada serie (es decir, el total será el resultado de multiplicar el primero por el segundo).

El tercero decide con qué instrumento, por ejemplo:
1-2 una paleta (zapatilla, regla, lo que sea)
3-4 la cane (o vara o similar)
5-6 una correa (cinto, asentador de navajas, tawse, Ud. dirá).
O cualquier otra combinación adecuada a sus gustos e instrumentos (desde luego, usando un dado, hay un límite de 6 instrumentos diferentes)

Supongamos que saca un 5, un 2 y un 4, recibirá 5 series de 2 azotes cada una con una vara, diez varazos en total.

Obviamente, si ella tiene suerte, podría recibir 1 serie de 1 azote cada una (2 azotes, lo que casi no se puede llamar castigo), o, si estuviera en un mal día, 6 series de 6, para un atemorizador total de 36 azotes.

Podría convertirse en un juego, si ambos son “switches” (les gusta tanto dar como recibir) tirando antes el dado una vez cada uno. El que saca el número mayor da, el que perdió recibe. En caso de empate, pueden tirar de nuevo, o pueden ser azotados ambos (o ambos salvarse, lo que no tiene gracia).


Publicado: 24/02/05


 

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