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Azotes y latigazos

Instrumentos (1)

 

Por favor, lea también Seguridad y Seguridad: el látigo

 

En estos artículos explicaremos las técnicas relacionadas con el uso de látigos, azotes, floggers, correas e instrumentos flexibles similares en un contexto de BDSM.

Haremos diferencia entre las técnicas para los floggers y aquellas para látigos y azotes de varias colas.

Aun cuando un flogger, el azote corto y de mucha colas de BDSM, es un azote de colas múltiples, es diferente, en forma y en uso de los otros azotes, como el látigo de nueve colas, el pleti o el flagrum.

El flogger (usaremos su nombre en ingles, ya que no encontramos un nombre difundido en castellano. Lo hemos visto como látigo de tiras) con sus colas hechas de tiras de casi cualquier material, es un látigo moderno, diseñado pensando en juegos sensuales. Los otros azotes fueron diseñados pensando en causar dolor. Su intención es lastimar, cortar la carne, y se usaban para castigos severos.

Algo a considerar: con la excepción de algunos floggers livianos, hechos de materiales suaves, la mayoría de los látigos no son juguetes, sino armas. Lea Seguridad, Seguridad: el látigo y Como funcionan los instrumentos, antes de continuar con este artículo.

Practique mucho en objetos inanimados antes de pegarle a alguien.


Sensaciones

Dijimos en otros artículos que golpear a su sumiso es, para la gente que gusta de BDSM, sólo una manera diferente de tocar, acariciar o estimular al otro. Azotar es una manera muy poderosa de tocar a un sumiso, tanto física como psicológicamente.

Con una paleta, una caña u otros instrumentos más o menos rígidos, se puede pegar con la fuerza que uno desee, desde un leve toque a un golpe salvaje. Con un látigo, hay una velocidad mínima para pegar, que es la que permite que las colas se extiendan en el aire antes de golpear. Con azotes de varias colas, hace falta algo más de velocidad para que las colas se mantengan paralelas sin enredarse. Y cada látigo tiene un peso diferente. Como la fuerza del impacto depende del peso del instrumento y de su velocidad cuando llega al blanco, hay una fuerza mínima de impacto, diferente para cada látigo. Por eso un dominante suele tener varios diferentes.

Pero teniendo diferentes látigos, digamos dos o tres de floggers de diferentes materiales y peso creciente, una correa o cinto (o un látigo con una cola ancha y plana, como un rebenque), un azote de varias colas y un látigo de una cola corto, el rango de sensaciones que se puede ofrecer al sumiso es variadísimo.

Se pueden pasar las colas sobre la piel, acariciándola. Se puede pegar suavemente como en un masaje, o se pueden hacer pasar las colas cerca de la piel para que solo el aire la acaricie. Se puede golpear desde suavemente hasta realmente fuerte, con la punta de las colas o con tanto de su largo como se quiera. Se puede pegar para producir ardor o un profundo dolor, (y si no se es cuidadoso, para cortar la piel de su pareja). El nivel de sensaciones y la intensidad del estímulo pueden ser más variadas que con cualquier otro instrumento que no sea la mano humana.

Desde luego, sólo Ud y su pareja pueden decidir lo que les gusta y cuales son los límites.

En cuanto a la parte psicológica, estar atado, indefenso en manos del dominante, viendo en su mano el látigo, el instrumento que lo hará sufrir, hace recordar todas las escenas de azotes que vio en las películas. Ud. sabe que será castigado, y bien castigado. Si la sesión se va a basar sólo en sensaciones, sentir las colas del látigo rozando la piel, acariciando y golpeando alternativamente, tocando y amenazando su cuerpo, sus partes más íntimas, será algo para recordar. Y con un azote o un látigo, el hecho de saber que los golpes van a doler, y que el dominante podría lastimarlo si lo deseara, le hará sentir más profundamente el hecho de que está, en realidad, en sus manos, a su merced.

Así que el látigo puede ajustarse a todos los dominantes y sumisos, ya sea que prefieran unas caricias rudas o un dolor real y mortificante.

 

Los látigos

Floggers

Llamaremos floggers a los azotes cortos (entre 40 y 60 cm.) de muchas colas. Las colas son muy numerosas (mas de 20 y usualmente entre 30 y 50) y consisten en tiras angostas planas. Son desarrollos modernos de los látigos tradicionales, y son utilizados solamente para juegos de BDSM.

Hay muchos tipos, siendo el básico de unos 50 cm. y hecho de tiras delgadas, de menos de 1 cm., de cuero, con un cabo rígido.

El efecto del flogger depende del material, el ancho y el espesor de las colas. Las más anchas tienden a producir más ardor, mientras que las más angostas tienden a penetrar más profundamente en la piel, produciendo presión y estiramiento, y por lo tanto, más dolor.

Los hay desde hechos de cueros blandos, como la gamuza, con menor peso y una sensación más suave, que producen cuando mucho un enrojecimiento de la piel, a otros más duros, como la suela o el de canguro, pesadas y que producen un dolor más sordo, y que pueden producir verdugones, moretones y hasta cortar la piel.

Los hay con tiras de goma, que arden más. Los hechos de crin "pican", porque aún cuando las tiras son delgadas, son muy livianas. Dicen que la sensación del impacto de cientos de pelos de caballo sobre la piel es muy especial.

También hay floggers con tiras de diferentes plásticos, cada uno con su sensación, y hasta algunos hechos con cadenitas, pensadas para sentir la sensación del metal sobre la piel, no para golpear con ellas.

Los floggers funcionan mejor pegando verticalmente, usando su propio peso para pegar. Requieren velocidad para mantener las colas juntas. Si se mueven demasiado despacio, las colas se desparraman, y van a pegar en cualquier lado.

Los látigos soportan mucho esfuerzo si se pega fuerte. Un buen flogger debe ser lo bastante fuerte para soportar ese abuso, siendo el "hombro", el sitio donde las tiras se unen al mango, la parte crítica.

Podríamos considerar el martinet como un flogger, ya que si bien tiene pocas colas con livianos, ya que se usan para castigar niños.

Mi consejo es que compren en una buena tienda especializada un flogger de buena calidad, hecho profesionalmente, aún si es más caro. No compren juguetes baratos de sex-shop. Ahora es fácil conseguir un buen producto a través de Internet.

 

Publicado: 07/05/04

 

 

 

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