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Seguridad: las bofetadas

 

Las bofetadas en la cara son peligrosas. Pegar en cualquier parte de la cabeza es peligroso, y, como probablemente ya notaron, la cara está al frente de la cabeza.

Nunca, jamás, se debe pegar con la mano cerrada, con el puño (y eso significa no, no, nein, non, não, nyet (¿o debería ser njet?). Si todavía no lo entendió, busque en un diccionario la traducción de “no” en español a su idioma.

Pero aún con la palma y los dedos, puede lastimar a su sumiso.

Primero, le sacudirá la cabeza. Eso es peligroso por el efecto “látigo” en el cuello, que puede lastimar las vértebras, músculos y tendones de cuello (o, si extremo, aún rompérselo). Para disminuirlo, podría sostener la cara del castigado con su mano libre.

Segundo, le sacudirá el cerebro, que golpeará en las paredes del cráneo, produciendo una pequeña concusión. Esta es la razón de que el sumiso quede mareado, y del knock out del boxeador. Impactos muy fuertes, o repetidos pueden, como en los boxeadores, dañar el cerebro.

Sacudir la cabeza puede también provocar desprendimiento de retina. No hace falta un impacto muy fuerte si hubiera un punto débil.

Nunca pegue en las sienes, puede matarlo o sobre las orejas, la presión del aire puede romper los tímpanos. Hay una tortura que consiste en golpear simultáneamente sobre ambas orejas, pero a los torturadores no suele importarles el bienestar de sus víctimas. A usted debería.

La cara tiene muy poca protección. Puede sentir los huesos desde afuera. Entonces, el dolor de las bofetadas es causado por aplastar los músculos y nervios contra los huesos. Hay muchos músculos pequeños en la cara, y todos ellos contribuyen a darle a la cara humana sus expresiones. Si daña cualquiera de ellos la cara se verá extraña, menos “humana”. Y si el daño es importante, su sumiso quedará desfigurado.

Desde luego, si pega lo bastante fuerte, romperá el pómulo (dañando inevitablemente algunos músculos y nervios) o dislocará o romperá la articulación de la mandíbula, la que, si bien es muy fuerte, no fue diseñada para recibir un impacto lateral. Para disminuir este riesgo, el sumiso puede cerrar la boca con fuerza.

 

También podría romper o arrancar algún diente.

Si el impacto es fuerte o el que abofetea es más grande que el abofeteado, éste perderá el equilibrio y podría caerse o golpearse contra una pared, los muebles, o algún otro objeto.

Así que olvídese de ese sopapo de revés que le da vuelta la cara y lo lanza a un lado con los ojos húmedos y los oídos resonando. Puede verse impresionante (y excitante) en las películas, pero la sensación no compensa el riesgo de daños.

Esto es lo peor, pero no es todo. Cuando aplasta la piel contra los huesos, puede romper algunos vasos sanguíneos, produciendo moretones. Un hombre recibirá bromas frontales, y puede responder con otra broma: “hubieras visto al otro”. Para una mujer es mucho peor porque, no importa cuán ingeniosa sea su explicación, la gente hablará a sus espaldas, y será considerada una mujer golpeada (a menos que explique que está en BDSM y que es sólo una señal de amor, pero entonces será considerada una pervertida. Su elección) Desde luego, será peor si el moretón toma la forma de un “ojo negro”.

No hace falta mucha fuerza para cortar los labios o el interior de la mejilla contra los dientes. Ésta es la razón del “gusto a sangre” en la boca.

Antes de dar una bofetada quítese los anillos y pulseras, y haga que el sumiso se quite aros o similares.

Cuando use el revés de la mano, recuerde que tiene los huesos de las articulaciones sobresaliendo. No pegue de revés, o hágalo con mucho cuidado.

Así que pegue sólo para hacer arder, y juegue seguro. Ningún juego vale el riesgo de lastimar a su pareja y, si pega fuerte, sin duda LA LASTIMARÁ.
 

 

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