Vea también los artículos sobre seguridad en general y para pegar en las nalgas.
Cuando aquí hablamos de látigo, nos referimos a azotes con cualquier tipo de instrumentos flexibles, como látigos, gatos, floggers, correas (incluyendo el cinto) y similares.
La principal preocupación, cuando se utiliza este tipo de instrumentos, es tener el control total de la fuerza del impacto, y del lugar donde las azoteras o las puntas de las colas van a pegar.
La fuerza del impacto es función de la velocidad y el peso del látigo. La velocidad depende del largo del látigo y de la fuerza aplicada al mango.
Las puntas de las colas largas se mueven más rápido, y son más difíciles de controlar que las cortas. A menos que tenga muchas horas (cientos de horas, para un látigo "típico" , con una cola trenzada que se afina hacia a punta, de dos o más metros) de entrenamiento, NO USE un látigo de más de 1.20 m. de largo y, de cualquier manera, practique lo bastante con él sobre un objeto inanimado antes de pegarle a su pareja.
Cuelgue una almohada o similar a la altura correcta, e imagínese que es la hija del Gobernador español de Maracaibo, a la que capturó en su última incursión a la ciudad, o que es el pirata que su padre, el Gobernador español de Maracaibo capturó cuando trataba de incursionar en la ciudad. O que... (Lo siento, demasiado Salgari). De cualquier manera, practique.
Pienso que el látigo correcto para usar en juegos eróticos tendría que tener un mango de alrededor de 30 cm. y cola o colas no mucho más largas que 60cm. (podrían ser aún más cortas en látigos con múltiples colas). También algo menos se usará para golpear con un cinto o correa, que no tienen mango.
Otra razón para usar un látigo corto es que para castigar va a necesitar un espacio libre alrededor suyo (sin mobiliario ni curiosos) tan grande como el largo del látigo más su brazo. Recuerde que también necesitará espacio sobre su cabeza.
Desde luego, es posible cortar la piel también con un látigo corto, así que, cuando pegue, no ponga mucha fuerza en el golpe, sólo gire la cola para adelante, y deje que el látigo haga el trabajo. (El terrible gato de nueve colas de la Marina sólo medía 90cm). Esto también ayudará a su puntería.
Apunte para pegar con la punta del látigo, no con el cuerpo. Pegar donde quiere es ya bastante difícil así. Si apunta a pegar con el cuerpo del látigo, la punta terminará pegando en cualquier lugar, y además, al pegar, la cola del látigo se detendrá y parte de su energía se transmitirá a la punta todavía en movimiento, la que pegará mucho más fuerte.
Tenga cuidado de no "enrollar" el látigo alrededor del cuerpo. Si la punta se pasa del blanco y se enrolla alrededor del cuerpo, no sólo pegará donde no debe sino que lo hará con mucha mas fuerza. Es muy fácil cortar la piel si "enrolla", (y es difícil notarlo desde donde está parado. Controle regularmente que no está "enrollando".)
Pegarle a alguien es peligroso. Si el golpe es demasiado fuerte, si el látigo es demasiado pesado, si la punta pega en el lugar equivocado, lastimará a su pareja. Asegúrese de que eso es lo que ambos quieren, si va a dar una azotaína severa. Además, puede dejar cicatrices para toda la vida. Una espalda con cicatrices de látigo será difícil de explicar en la piscina o en la playa.
En el cine, después de los azotes, el héroe se recobra para vengarse del malvado. En la vida real, los que fueron a azotados con un látigo o un gato, tuvieron suerte si lograron sobrevivir a la experiencia, y muchos no se curarían totalmente después.
De cualquier manera, un látigo usado con cuidado dejará marcas rojas cruzando la espalda, que son muy sensuales, si es lo que le gusta. Pegue mas fuerte, y se levantará un verdugón. Más fuerte aún y obtendrá un verdugón violeta. Tenga cuidado, porque un golpe encima de este (que será difícil de evitar) probablemente abrirá la piel. Finalmente, si el golpe es bastante fuerte, cortará la piel, o aún más profundamente, la carne.
Una punta delgada puede cortar fácilmente la piel. Un azote sobre el moretón de uno anterior puede cortar también. Un látigo trenzado o áspero (por ejemplo, el lado interior del cuero de una correa) o golpes repetidos pueden producir excoriaciones.
La cantidad de colas es importante también. Menos colas tienden a pegar independientemente, cada una como un látigo separado. Arden más y pueden cortar la piel. Muchas colas pegan todas juntas, con un impacto parecido al de un instrumento grueso. Pueden causar moretones, si el instrumento es pesado.
Romper la piel puede exponer al azotado a una infección por virus o bacterias (en la sangre o fluidos dejados en el látigo por un uso anterior) y por suciedad introducida en la herida por los azotes, e infecciones por bacterias y virus en el aire, y contaminación por las manos, cuerpo, ropas, los instrumentos, o el ambiente.
Si sacó sangre, NO USE el instrumento en otra persona.
Un látigo restalla porque su punta viaja a una velocidad mayor que la del sonido (el ruido es un estampido sónico). Imagine el efecto de una punta pegando a tal velocidad sobre la carne. Cortará hasta el hueso, y dejará cicatrices permanentes. No hacen falta demasiados de esos golpes para dejar lisiada a una persona, o matarla.
Así que olvídese de Indy, el Zorro, o Xena. Probablemente vio en el cine gente azotada con látigos restallantes, pero recuerde que el restallido se puede agregar después como un efecto de sonido. En espectáculos en vivo, los profesionales del látigo tienen tanta habilidad como para hacer que el látigo restalle y pierda su energía un instante antes de tocar la piel, o como para pegar con el extremo de la cola, dejando que la punta restalle más allá del cuerpo. En ambos casos, parecerá que el látigo restalló sobre el cuerpo del ayudante, pero si no cortó la piel (y si el ayudante no anda a los saltos maldiciendo a viva voz), no lo hizo.
Como dicen en TV, "esta prueba debe ser efectuada por profesionales entrenados, no lo intente en su casa". Ud vio profesionales clavando cuchillos alrededor del cuerpo de sus ayudantes, pero nunca intentó hacerlo sobre un amigo. Lo mismo vale para los látigos, que son armas traicioneras.
Hasta practicar es peligroso. Si se fija con cuidado, en alguna toma podrá ver una mínima cicatriz en el labio de Harrison Ford. Es lo que quedó después de la cirugía estética (y él y los seguros de los estudios cinematográficos pueden gastar mucho dinero en cirugía) de un corte producido mientras practicaba con el látigo para la primera película de Indiana Jones.
Si quiere practicar el restallado, use ropa pesada y un casco de motociclista (y hablo en serio). Por lo menos, use un sombrero y gafas de seguridad.
Así que vaya, compre su látigo, aprenda a restallarlo, y cuélguelo en la pared como decoración, pero nunca, nunca, lo use en su pareja.
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