>

Principal->Castigos Reales->

Castigos hogareños (niñas,5)

 

Republica Dominicana, zona rural, década de los 80

(gracias, Shade)


"En mi pueblo eran muy religiosos. Mi padre en especial era muy idólatra de la doctrina cristiana y tenía una forma muy extraña de criarnos a mí y a mis 5 hermanos.

En casa éramos 4 hembras y 2 varones. A nosotras nos obligaba a vestir faldas largas y blusas cubridoras, al igual que a mi madre.

El ritual de los castigos era el siguiente: en las noches nos reunía a todos para leer la Biblia en la sala y cuando alguien cometía una falta, luego de la lectura nos hacia ponernos de pie y confesar. Luego nos teníamos que desnudar y arrodillarnos frente a un cuadro de la imagen de Jesús y ahí nos azotaba con una vaqueta (instrumento de cuero utilizado para guardar los machetes y cuchillos de trabajar la tierra) en la espalda. Lo peor era que nos hacia contar los azotes y eran muy dolorosos.

Mi padre nos azotaba por cualquier cosa; todo lo consideraba inmoral y demoníaco y hasta le pegaba a mi madre, era muy muy machista...

Una vez recuerdo que un domingo no fui a la iglesia por irme al río con mis amiguitas. Al regresar a la casa me tomó por los cabellos, me hizo desnudar, tomó su vaqueta y me azotó sin piedad alguna en la espalda, pero consideró que mi falta era muy grave así que me puso en pie y por primera vez recibí azotes en mi trasero y hasta en mi vagina, yo gritaba de dolor y pedía piedad y él se mantenía firme, hasta que se detuvo.

Luego me llevó al granero y me dejó llorando allí, sola y a oscuras. Esto fue cuando tenía 14 años.

Shade"

 

Publicado: 21/06/06

Lima, Perú, Comienzo de los 90

(Gracias, Silvia)


"Hola, soy Silvia y quiero enviarles un recuerdo de la palizas que recibí de mi padre.

Me azotaron frecuentemente desde que tengo uso de razón hasta los 18 con un látigo de cuero trenzado con tres puntas, cada una con un nudo al final y cuyo nombre es sanmartin que mi padre tiene colgado tras de la puerta de la cocina de mi casa.

La rutina casi siempre fue la misma, la paliza me la daba en mi dormitorio, al borde de la cama y con las nalgas al aire las cuales mojaba para que el sanmartín hiciera el milagro de corregirme (eso decía). Además eran 9 los azotes pues decía que uno por el Padre, por el Hijo y el Espíritu Santo y eso lo repetía tres veces.

Una vez fue por pelear con mi hermanito de 6 años a quien de un golpe saqué sangre de la nariz (yo tenía 7). Mi padre, luego de atenderlo tomó el látigo y una jarra con agua, me tomó del brazo y me subió a mi dormitorio y cerró la puerta. Yo ya iba llorando; me dijo que eso no volvería a hacerlo nunca más en mi vida mientras me bajaba el pantalón y ropa interior y me colocaba al borde de la cama. Me agarró las manos a la espalda con una de sus manos y con la otra me mojó las nalgas, de inmediato me dio el primer azote (Padre) que me hizo saltar y gritar por el tremendo dolor y así continuó el segundo (Hijo) que parecía ser más fuerte y el tercero (Espíritu Santo) más aún. Cada azote parecía más fuerte que el anterior, y así continuó hasta el noveno.

Me dejó llorando tratando de frotar mis pobres nalguitas que estaban intocables por las marcas que me duraron más de una semana.

Silvia"

 

Publicado: 21/06/06

 

[Castigos Reales ] [ Atrás<<< ] >>> ]