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Castigos hogareños(niños, 7)

 

Londres, Reino Unido, 70’s

(thanks, Jon)

"Nací en 1964 y crecí en el Reino Unido.

Desde los 7 años viví con mi padre y mi madrastra. Ambos eran estrictos, pero principalmente mi madrastra, que era la que me daba las nalgadas y chinelazos.

Al principio, la recuerdo pegándome nalgadas. Si me portaba mal, me enviaba a pararme afuera de mi dormitorio, mirando a la pared. Cuando ella subía, entrábamos al dormitorio, y si tenía suerte recibía un regaño, si estaba con mala suerte tendría que bajarme los pantalones y el calzoncillo y echarme sobre sus rodillas para ser nalgueado. Ella tenía un extraño pequeño ritual, donde yo tenía que contar las nalgadas, slap “uno”, slap “dos”, etc, etc.

Me dijo un par de veces que me pegaría con la chinela y lo hizo cuando yo tendría nueve años. Llegué tarde de la escuela, había ido a la casa de unos amigos sin decirle, mentí, lo descubrió y así fui introducido a la chinela.

La chinela no era una pieza de calzado blanda, era una Sandalia de Ejercicios, con una gruesa suela de goma. En lugar de ponerme sobre sus rodillas, tenía que doblarme sobre una silla y, desde luego, tenía que contar.

Este fue la primera de muchas azotainas con la chinela que me dieron por mal comportamiento, y que continuaron hasta bien avanzada la adolescencia. Podía recibir hasta doce azotes.

En un par de ocasiones me pegaron con la caña en las manos en la escuela. Llegar a casa con las manos rojas ¡significaba otra azotaina con la chinela!

Jon"
 

Publicado: 08/03/06

 

 

Londres, Reino Unido, años 70

(thanks, Russian Belt)


"Crecí en el Reino Unido en los 70s y mi padre me azotaba siempre sobre las rodillas con un cinto. Venia de Rusia, donde esa era la forma normal de castigo.

Recuerdo que cuando mi padre me regañaba verbalmente yo mantenía la vista en sus manos para ver si iba a sacar el cinto. A veces tenía suerte, pero estaba muy tenso viendo si escapaba a los azotes.

Pero cuando comenzaba a soltarse el cinto sabía que estaba en problemas. Entonces no decía nada. Me tomaba y me arrastraba a una silla o me llamaba. Luego se sentaba, y en unos segundos tenía mis pantalones y calzoncillo bajos y estaba sobre sus rodillas. Si no podía quedarme quieto usaba su otra pierna para evitar que pataleara y sostenía mi otro brazo atrás de mi espalda. Los azotes eran fuertes y rápidos y cuando terminaban, me permitía frotarme el trasero y levantarme los calzoncillos y pantalones.

Mi madre puso fin a los azotes cuando yo tenía alrededor de 7 años.

Russian Belt"
 

Publicado: 13/09/06

 


 

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