(niñas Castigos reales en el hogar (niños,3) >

Principal->Castigos Reales->

Castigos hogareños(niños, 3)

 

Chile, fin de los 80 a los 90.

(gracias, Coke)

 

"En mi hogar quien mandaba era mi padre. Debido a su trabajo a veces se ausentaba, pero luego cuando regresaba, mamá me hacía contarle cualquier cosa mala que hubiera hecho (no ir a clases, malas notas, desobediencia), porque ella no se encargaba de los castigos, podía regañarme y eso, pero nada más.

En ese momento luego de "confesar", papá me enviaba a mi cuarto donde debía bajar mis pantalones y esperar tendido boca abajo (si intentaba escaparme me iría peor, así que prefería ir solito a algo que ya era inevitable).

Luego él llegaba con un cable o cordón de estos para la electricidad doblado por la mitad y con toda calma me azotaba las nalgas, los muslos. ¡Cómo ardía mi piel en ese momento!

Normalmente no eran más de diez azotes aunque una vez, cuando le mentí a papá por algo, sin necesidad de haberlos contado puedo decir que fueron más.

Esto ocurrió cuando tenía entre 5 o 6 años hasta los 16.

Coke"

Publicado: 26/08/04

 

Sud África, pequeña ciudad rural, fines de los 70 y comienzo de los 80.

(Original en Inglés. Thanks, Greg)

"Crecí en una pequeña ciudad rural en Sudáfrica. Era muy conservadora, y la mayoría de la gente creía que los castigos físicos eran sólo una parte natural de la crianza de los niños. No había vacilaciones, y, si estaba jugando en la casa de un amigo, se sobreentendía que sus padres tenían permiso para usar castigos corporales en mi. Se lo llamaba “getting a hiding” probablemente porque el instrumento original era una pieza de cuero curtido (hide). La palabra aún es de uso común. En el hogar, el instrumento más común era un cinto de cuero.

Cuando recibía una paliza en casa, era de mi madre (con una sandalia chata son suela de goma) o de mi padre (con un cinto de cuero).

Normalmente, las palizas dadas por mi madre eran conmigo corriendo por toda la casa tratando de librarme.

 

Eventualmente me tomaba de un brazo y lo sostenía en alto mientras me daba algunos golpes (usualmente al menos 5) en mis muslos y nalgas.

Cundo recibía una paliza de mi padre, era más formal – tenía que ir al cuarto y acostarme sobre el borde de la cama.

 

Él buscaba un cinto especial que era guardado aparte para dar azotainas.

 

Tenía que bajarme los pantalones y dejarlos sobre los tobillos, y entonces inclinarme sobre la cama, adonde me daba varios golpes fuertes con el cinto – usualmente 6 u 8. Ardía mucho y dejaba franjas rojas, pero ni cerca de las que dejaba la caña en la escuela.

Recuerdo a veces comentar con mis amigos acerca de cómo recibían las palizas en sus casas.

Greg"

Publicado: 26/08/04


 

[Castigos Reales ] [ Atrás[<<<] [>>>]