(niñas
(original en inglés, thanks, Peter)
"Fui azotado con la caña frecuentemente desde los 8 años a los 16 o algo así. Siempre fue un ritual.
Ser enviado al garaje a buscar la caña después de haber discutido la acción y de que me dieran las razones del castigo.
La lenta y dolorosa caminata de vuelta hasta la sala, sosteniendo el propio instrumento que cortaría mis carnes de niño.
Ser sostenido, parado, para recibir 2 o 3 golpes sobre las piernas desnudas, o, si la falta era seria, en las manos y entonces ser mandado a quitarme los pantalones cortos y los calzoncillos, que tenían que ser doblados y colocados en una silla cercana. Si había recibido varazos en los dedos, la lucha por desnudarme con las manos ardientes, y el ser apurado con golpes adicionales sobre las piernas.
Entonces inclinarme para ser azotado en el trasero.
La azotaína era lenta, dejando que el dolor hiciera efecto, y esperando a que volviera a la posición, ya que a cada golpe pataleaba y me paraba apretando mis nalgas al rojo vivo. No soltarlas significaba algunos golpes suaves de la caña en los nudillos, o nuevamente algunos duros sobre las piernas desnudas, apuntando las marcas de los golpes anteriores.
Mi padre era muy estricto, pero también lo eran todos sus amigos, y se aconsejaban entre ellos acerca de la mejor manera de hacer los castigos más dolorosos. Los niños éramos frecuentemente azotados delante de ellos y de sus hijos. Siempre odié cuando era obligado a quitarme los pantalones cortos, porque podía sentir todos los ojos en mi pene infantil cuando aparecía al bajarme los calzoncillos. Pero recuerdo también, desde muy chico, excitarme cuando veía a los otros niños azotados desnudos y disfrutar del hecho de que, una vez que el dolor sacudía sus cuerpos y los hacía gritar y apretar sus nalgas doloridas, olvidaban su desnudez.
Después de recibir, dependiendo de la falta, hasta 12 varazos en las nalgas más los extra en las manos y piernas, tener que estar en el rincón algún tiempo, antes de permitírseme volver a vestirme y decir que lo lamentaba. Y más...
Peter"
Publicado: 16/12/03
(gracias, Maximiliano)
"Hola
Los castigos que recibía en casa eran por mentir, por malas calificaciones o por llegar tarde.
Los recibí creo que hasta los 16 años mas o menos.
El ritual era siempre igual: mi mamá me tomaba del brazo con una mano mientras con la otra sostenía el cinturón y me conducía al salón de la casa.
Luego tenia que bajarme los pantalones para empezar el castigo.
Los primeros correazos los recibía de esa manera, luego me inclinaba y me bajaba los calzoncillos y me daba unos 6 correazos más.
En ese momento siempre estaba muy molesta y no le importaba si había más personas en casa. Me pegaba delante de mis tías, y una vez delante de una vecinita. Yo tenia 14 años y ella tendría unos 10, me sentí super mal de que viera como me pegaban y de que viera mi trasero desnudo.
No quisiera vivir nunca más una tunda de esas...
Maximiliano"
Publicado: 20/02/04
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