Pomlazka (de pomladit,
rejuvenecer) es el nombre tanto del látigo como de la
fiesta. Viene de los tiempos paganos pre-cristianos, y se celebra en el este de la República Checa el lunes de Pascua (Velikonocni
Pondeli de Veliké noci , grandes noches), al
comienzo de la primavera. También se celebra en el oeste de Eslovaquia donde el
látigo se llama korbac.
Hay una festividad similar en Polonia, el "Śmigus-dyngus", azotar y
bañar, pero hoy día la parte de Śmigus está prácticamente olvidada,
y sólo se empapa a la muchachas.
La fiesta consiste en azotar a las mujeres en las piernas y las nalgas con un látigo hecho de ramas de sauce recién
cortadas, trenzadas tradicionalmente por el propio usuario (si bien se consiguen
hoy elaboradas comercialmente, porque no es fácil conseguir las
ramas en las ciudades, y aún cuando donde lo es, muchos usuarios no saben ya trenzarlas). El
látigo es trenzado a partir de 3 y hasta 24 ramas, de acuerdo a la habilidad del
que la trenza (los más comunes son de 8 ramas).

Se creía que azotar a una mujer después del invierno, al comienzo de la
primavera, traería buena suerte y una buena cosecha a la comunidad y, al pasarle
a la mujer la fuerza y frescura de las ramas, la haría más sana y fértil.
Luego de varios días de preparaciones, los hombres trenzando los látigos, las
mujeres haciendo tortas y decorando huevos (que deben ser frescos y enteros,
como símbolo de fertilidad), el día finalmente llega.

Grupos de adolescentes y jóvenes, muchos en sus ropas tradicionales, recorren
las calles buscando mujeres para azotar.
También entran en las casas, donde los mayores los esperan con mesas preparadas con los manjares de Pascua.
Aún cuando caminar por la calle puede hacer que una joven termine mojada y
azotada, no puede evitarlo quedándose en casa. Pero, desde luego, muchas muchachas
quieren ser azotadas. Siendo las adolescentes como son, una joven que no fuera
azotada se sentiría inadecuada, ignorada, y aún ofendida. En Polonia, puede
aún ser considerada "beznadziejna", sin esperanzas (de matrimonio).
Cuando capturan a una joven, primero la empapan con agua (para “limpiarla” para el
próximo año), en la casa, forzándola a permanecer bajo la ducha, o en el
exterior, arrojándola a un arroyo o usando mangueras y baldes. Luego las azotan
con el pomlazka. Luego de ser empapadas y azotadas, las jóvenes les dan
a sus azotadores huevos decorados (“kraslice”), guardando el más elaborado para
su joven favorito (quién, si el interés es mutuo, será quien la azotó más
fuerte). También ata una cinta al látigo. Cuantas más cintas consigue, más
orgulloso estará el muchacho.

El ofrecimiento para los mayores es, en lugar de huevos, Třešňovice, el
aguardiente de cerezas tradicional de los checos, hecho en
forma artesanal en cada casa. Desde luego, esto hace que al
avanzar el día, después de empapar y azotar muchas muchachas y de probar muchos
vasos de Třešňovice, las festividades sean más intensas, y los azotes más
entusiastas.

La ciudad está entonces llena de grupos de muchachos y jóvenes cazando
muchachas, algunas de ellas con vestidos ligeros y con las ropas mojadas pegadas
al cuerpo, y todo el mundo parece pasarla bien.
Una muchacha del norte de Moravia cuenta:
"De donde soy, los muchachos no sólo te corren para azotarte y ganarse un huevo o, si son mayores, una copa de brandy casero sino que vienen y te tiran a un arroyo o ponen tu cabeza bajo un caño de agua para asegurarse de que recibas una buena mojadura... y no sólo una vez"
Y si quiere un análisis freudiano, el látigo podría ser un símbolo fálico y las cintas en su extremo semen (y las muchachas dan a cambio, y como no puede ser de otra manera, huevos).
(1) la versión en inglés de este artículo ha sido enlazado como información sobre la pomlazka por Prague TV, a una guía checa en inglés sobre la ciudad de Praga. (back)
Publicado: 15/02/06
Rev: 10/05/06
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