No hubo, en realidad un gato de nueve colas, (o cat o'nine tails) fuera de la Marina. Cuando este instrumento naval se hizo famoso, el nombre se aplicó también al azote, al látigo de varias colas que había sido usado por siglos. Este artículo trata del instrumento de castigo físico moderno (desde los 1500), usado tanto en los Ejércitos como por el sistema judicial.
El gato usado normalmente estaba compuesto por un mango de madera de alrededor de 60 cm. y entre seis y doce colas, también de 60 cm. cada una, que podían ser de cuerda, cuero crudo o cuero trenzado y hasta de correas finas. Las colas tenían nudos en las puntas. Algunas fuentes mencionan trozos de metal en las puntas, pero si esos gatos existieron deben haber sido excepcionales.
En el Ejército eran los ejecutantes de tambor los que tenían la responsabilidad de aplicar el gato, y de mantener los instrumentos disponibles. A veces, los mangos de los instrumentos eran hechos con un palillo de tambor.
Como los músicos no son especialmente fuertes y como esta versión del látigo era más liviana que la naval, (un oficial naval de la época estimo que cuatro azotes con éste equivalían a uno con el gato naval), se condenaba a más azotes, desde 25 a 1200 (que era una sentencia de muerte). Castigos de 50 a 100 eran comunes. A veces la sentencia se suspendía cuando el castigado se desvanecía o era considerado físicamente incapacitado, sólo para continuarla un par de días después cuando se había recuperado un poco.

Para el castigo, el culpable era atado con las manos arriba a un triángulo, a un poste, o entre dos postes, enfrente de la tropa y azotado en la espalda desnuda. El ritmo de los azotes era marcado por otro de los tambores, más lentamente cuanto más severo se deseara que fuera el castigo.
Se supone que para castigos en el campo se usaba un triángulo improvisado con lanzas o alabardas (halperts).

El del dibujo no parece tan fuerte ni tan estable como para sostener a un hombre sacudiéndose de dolor, pero sería posible hacer uno.
El ejército inglés fue famoso por el celo de sus oficiales para azotar y el gato fue usado por mucho tiempo después de que los demás ejércitos europeos lo hubieran abolido. Tan a menudo eran azotados los soldados británicos que fueron conocidos en el resto de Europa como los “bloodybacks”, los espalda ensangrentada. Los franceses, a los que el ejército de Wellington se enfrentaba a menudo, decían que podían reconocer a los muertos ingleses por las cicatrices del látigo en la espalda.
Azotar con el gato era también un castigo judicial común en muchos países. Al comienzo del período se usaba públicamente, pero luego, cuando los castigos públicos dejaron de ser bien vistos, los azotes se daban en el interior de las prisiones. Para ello se usaban aparatos diseñados al efecto, como éste usado en la cárcel de Wormwood Scrubs, en el oeste de Londres, fotografiado en 1895.
Al lado del aparato se pueden ver cuatro gatos colgados en la pared y tres haces de varas de abedul (birch rods) apoyados en el suelo. Los gatos eran usados sobre la espalda desnuda. El abedul, en las nalgas desnudas.
Probablemente en ningún lugar se abusó tanto del gato como en las Colonias
Penales de Australia. Como la mayoría de los habitantes eran ya
“prisioneros”, ya que habían sido enviados a las colonias como castigo, la
sentencia normal para la mayoría de las faltas era el gato. Era usado en los
prisioneros por cualquier razón, y sentencias terribles de 300 azotes no eran
raras para lo que se podría considerar faltas menores (una vez, por robar
una cuchara). Muchas de las mujeres convictas eran prostitutas, y el gato
era un castigo común también para ellas.

Pero el gato no se ha ido para siempre. Su uso se reinstauró en Antigua y
Barbuda en los 90, y Bahamas, Barbados, Trinidad Tobago y Jamaica (donde se
volvió a abolir poco después) lo imitaron. Usualmente se alza una ola de
protestas cada vez que alguien es condenado a ser azotado, pero las leyes lo
permiten y aún se usa en hombres, y podría ser usado también en mujeres.
Publicado: 13/02/03
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