Donatien Alphonse François, Marques de Sade (1740-1817) (Conde de Sade después
de la muerte de su padre), fue un pintoresco personaje francés. Era hijo de
Jean Bapiste Conde de Sade y de Marie-Elonore de Maille de Carman, Condesa
de Sade. Su madre servía como dama de compañía de la Princesa de Conde,
emparentada con los Borbones y como institutriz de su hijo.
Cuando Donatien tenía cuatro años, tuvo una pelea con el príncipe, de 8
años, y lo golpeó ferozmente. Por esa razón, fue mandado a vivir con su
abuela paterna en Avignon.
Allí se encontró rodeado de parientas mujeres, que le permitían todos los
caprichos, mientras le mostraban un mundo en el que el sexo era usado para
el placer.
Su padre, que estaba en el extranjero, decidió que sería mejor para el niño
tener una figura masculina como guía y lo puso al cuidado de su hermano, el
abad Jacques-Francois de Sade. La situación no fue mucho mejor, porque si
bien el Abad era un hombre religioso, tenía también un lado mundano, como
era común en esos tiempos, y vivió con varias parejas femeninas a lo largo
del tiempo, desde un dúo de madre e hija a varias prostitutas. Así que el
Marqués fue criado en ambientes promiscuos.
Cuando su padre se dio cuenta lo envió, a los 10 años, a una escuela
jesuita. La educación de los jesuitas era de primera clase, pero incluía
sodomía y castigos físicos. También aprendió sobre la confesión, con la
necesidad de reflexionar sobre el lado oscuro de la mente, lo que impresionó
profundamente al joven Donatien.
Luego fue enviado a una academia militar, donde, a los 15 años, participó en
combate, convirtiéndose en un héroe de guerra. Su valor, buena apariencia y
su encanto social hicieron de él un buen oficial, que fue ascendido a
Capitán a los 18 años. Como soldado, empezó a disfrutar de sus gustos
sexuales y a apostar, perdiendo, para disgusto de su padre, el dinero
familiar.
El padre decidió librarse del hijo y de su carga económica haciendo que se
casara. No fue tarea fácil, ya que su conducta licenciosa era bien conocida,
pero finalmente convenció a una familia de la burguesía, rica y bien
conectada. La candidata era Renee-Pelagie de Montreuil, Pelagie para los
amigos. Pero aún más difícil de convencer fue el propio Donatien, que era
feliz con su vida disoluta, que tenía una amante, y padecía de gonorrea.
Pero finalmente, a último momento, aceptó.
Al comienzo fue un marido amante y devoto, que usó su encanto para ganar a
su esposa y la familia de ella, especialmente a su suegra. Fue entonces que
tuvo problemas con una mujer, a la que azotó hasta sacarle sangre, y a la
que insultó con blasfemias. Ella lo denunció, y el fue (por primera vez,
antes de muchas otras) a la cárcel, pero su suegra lo ayudó a salir, y le
ayudó a ocultarle a Pelagie sus faltas. En su primera estadía en la cárcel
escribió "Diálogo entre un sacerdote y un moribundo", su primer libro.
Desde entonces y por muchos años de Sade, que podía ser también un amante
encantador y cariñoso, tuvo muchas
aventuras amorosas, entre ellas vivir
públicamente con una mujer, a la que los habitantes del pueblo consideraban
su esposa, en su castillo de La Coste (hoy Lacoste) cerca de Avigon, y su
suegra lo ayudó a ocultar de su mujer cada una de sus fechorías.
Otra mujer a quién azotó hasta la sangre lo denunció a las autoridades. Esta
vez confesó su crimen a Pelagie, quien, sorprendentemente, comenzó
inmediatamente a protegerlo. Gracias a su ayuda y a la de su madre, estuvo
en la cárcel sólo 4 meses. Pero sus faltas repetidas y el apoyo de Pelagie
empezaron a distanciarlo de su suegra.
La próxima vez que se encontró en problemas fue en una orgía en La Coste,
organizada con la ayuda de Latour, su valet. La orgía duró varias semanas,
incluyó de todo, desde látigos a sodomía (que estaba prohibida en Francia) y
el uso de una de las drogas de su tiempo, la "mosca española"
(1) Una de
las mujeres se enfermó con la droga, terminó en un hospital, y lo denunció
por requerirle sodomía y por envenenarla.
Cuando la policía llegó al castillo, él había huido, para viajar por algún
tiempo por toda Europa con su virginal cuñada, Anne-Prospre. Ambos huyeron
juntos a Marsella.
Perseguido por su suegra, ahora su mortal enemiga, fue finalmente apresado
en Cerdeña, pero logró escapar. Vagabundeó de nuevo, volviendo inclusive a
La Coste, y organizó allí, con la colaboración de Pelagie, una orgía de seis
semanas, que incluyó varias adolescentes, usadas como sirvientas y amantes
forzadas. Pero esclavizar niños era demasiado, aún para él. Tuvo que huir
otra vez, con la ayuda de su esposa, pero finalmente decidió reconciliarse
con su suegra y volvió a París, sólo para terminar en la cárcel, esta vez en
serio, por 13 años.
Estuvo en varias prisiones, terminando en La Bastilla. En este tiempo en
prisión escribió muchos de sus libros. Durante los disturbios de la
Revolución Francesa, usó caños como megáfonos para pedirle a la multitud que
tomara la fortaleza y los liberara. Como se lo consideró peligroso, fue
enviado al asilo de Charenton, de donde salió caminando por sí mismo luego
de la caída de la monarquía.
Aún cuando había aprovechado todo lo que pudo su condición de aristócrata
para divertirse según sus preferencias sexuales, ahora jugó al “Ciudadano
Louis de Sade” en el gobierno revolucionario de Francia. Fue hecho Juez en
su distrito (salvando a los parientes de su esposa de la guillotina) y,
luego de la caída de Robespierre, cuando la Revolución fue reemplazada por
el Imperio, fue finalmente enviado por Napoleón, disgustado por sus escritos
acerca del sexo, al asilo de Charenton, donde continuó escribiendo, desde
1799 hasta su muerte en 1817.
(1) Una droga hecha con el cuerpo pisado y seco de la Cantharis
Vesicatoria, o cantárida, también llamada la “mosca española”. Se creía ( y
aún se cree) que era un afrodisíaco, pero es realmente irritante y venenoso.
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Publicado: 12/10/05
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