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Nuestra manera

 

Somos un pequeño grupo de amigos que piensa y escribe este sitio de la manera en que nos gusta jugar nuestros juegos, así que pensamos que podría estar interesado en conocer cual es esa manera, porque va a explicar lo que hay y lo que no hay en el sitio.


Somos de mediana edad (bueno, tal vez un poco más...) con valores y vidas de clase media. Somos educados, tenemos títulos universitarios en algún área u otra, tenemos que trabajar para ganarnos la vida y tenemos esposas, esposos o algo así (como la mayoría de la gente de nuestra generación, algunos estamos divorciados y disfrutando nuestra segunda oportunidad). Algunos tenemos hijos. Y creemos en la misma ética y valores morales en que la mayoría de la civilización occidental cree. Así que creemos ser gente “normal”, tan “normal” como cualquiera.

Sólo que fuimos jóvenes cuando se produjo el gran cambio social que coincidió con los Beatles y los hippies. “Legalizamos” (y en algunas áreas hasta ganamos) la rebelión juvenil. Y descubrimos (como probablemente mucha otra gente a lo largo de la historia) que el sexo es más que reproducción y la posición de los misioneros. Pero nosotros lo aceptamos abiertamente, y lo hicimos algo común y corriente, por primera vez en muchos siglos en Occidente (y no sin resistencia de los tradicionalistas, aún hoy).

Así que, si no somos muy atrevidos, al menos no somos demasiado conservadores. Y creemos que, aún con nuestra mayor libertad, hay límites morales y una forma de vida que recibimos de nuestros padres y que aceptamos, aún si algo ampliada y modificada.

 

No siendo, y ni siquiera intentando ser, “políticamente correctos”, no pensamos que todo lo que la gente hace es válido. Hay cosas que son “buenas”, y hay cosas que son “malas”. Pero estamos listos para aceptar que lo que alguien hace con una pareja que consiente y a puertas cerradas, aún si pensamos que está mal, es su problema, no el nuestro. No tratamos de forzar nuestros valores a nadie (así que, por favor, no trate de forzarnos los suyos a nosotros).

Luego de alguna lucha personal, porque iba más allá de lo que aún nuestra generación admitía, nos dimos cuenta, y finalmente aceptamos, que éramos de alguna manera diferentes. Nos gustaba dominar y someternos, como fantasía, como otra forma de relacionarnos con el otro, como otra forma de compartir. Y nos dimos cuenta también que mucha gente, si bien una minoría, disfrutaba de lo que nosotros disfrutábamos. No éramos “pervertidos sexuales”, o “enfermos”, sólo diferentes.

Luego de aceptarlo, y siendo gente “normal”, vivimos nuestros juegos como vivimos el sexo. No tiene nada que ver con oscuras necesidades animales, sufrimiento, culpa o perversión, como el sexo no lo tiene. Es sólo una forma de jugar, de disfrutar y compartir nuestras fantasías. Es diversión, es alegría, es vivir la vida. Y BDSM , como también el sexo, es una forma de satisfacer ansias y necesidades profundas.

Paulo Coelho (de quien no somos grandes admiradores, pero con quien coincidimos en esto) dice:

“Cada ser humano tiene un perfil sexual y debe ejercitarlo sin culpa, mientras no fuerce a nadie a ejercitarlo con él.”

Y lo ejercitamos con nuestras entusiastas parejas alegre y juguetonamente, para nuestra felicidad y la de ellas.

Tenemos límites, que no son los mismos para todos, desde luego, pero que tienen que ver con el hecho de que no se puede faltar el respeto, lastimar, ni poner en peligro a otra persona. Y esto es lo que ofrecemos en el sitio.

No hay exhibiciones públicas de nuestra sexualidad, porque nuestra moral de clase media no las permite. Uno es libre para disfrutar su sexualidad como lo desee, pero no se debe forzarla a otros que se podrían ofender o incomodar con tales demostraciones.

 

Como respetamos a nuestras parejas, no las humillamos en público o en la vida real, como no podemos pegarles, castigarlas o abusar de ellas más que en nuestros juegos de fantasía y con su consentimiento. Y como nos respetamos a nosotros mismos, no podemos dejar que nadie nos lo haga a nosotros en la vida real. Y, por si le interesa, nos reunimos socialmente como otras parejas, hablamos acerca de muchas cosas, incluyendo nuestros gustos en BDSM, pero nunca jugamos en grupo, ni probablemente lo haremos.

Así que en este sitio no va a encontrar pornografía, fantasías oscuras, sangre, pedofilia ni ninguna cosa que intente provocar repulsión u ofender a alguien, ni siquiera desnudez, o fotos o descripciones explícitamente sexuales. No nos gustan los juegos anales, o introducir cosas en los orificios del otro, no nos gustan los enemas, los “juegos de agua” o las “lluvias”, que nos dan asco (pero a otros les pueden gustar). En un nivel diferente, no nos excitan los pañales ni el transvestismo, así que no jugamos a eso.

Si nuestro contenido puede ser considerado adulto, o maduro, de ninguna manera puede ser considerado pornográfico o pervertido por cualquiera con una mente abierta.

Lo que encontrará aquí son sugerencias de juegos para ser compartidos con su compañero de juegos en privado, en sus momentos íntimos. Juegos que resaltan un intercambio de poder “castigando” al sumiso con azotes o similares, con penitencias y restricciones para mostrar quién manda. Juegos BDSM “livianos”, si lo quiere ver así. Juegos que son seguros, sensatos, y deberían ser consensuados, como definimos esos términos. Juegos que gente común , con una moral convencional (pero con una mente abierta) puede disfrutar.

 

Juegos jugados "a nuestra manera".

 

 

Publicado: 24/02/05
 

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