Principal->BDSM->

Una historia de amor

 

Recibí esta carta de uno de mis gentiles visitantes y no pude sino publicarla (con su autorización, desde luego), porque muestra tan bien como se puede mostrar que BDSM no es acerca de dolor y agresión, sino de amor y preocupación por el otro, no es sino otra forma de mostrar amor. (gracias, Andros)

"Hola, Fernando.

No nos molesta comentar nuestras experiencias, aunque de seguro son muy nóveles ante muchas otras. Pero tal vez, lo ideal sería explicar el por qué de nuestro interés en esto tan nuevo para nosotros.

Por razones de trabajo suelo viajar mucho y casi siempre fuera del país. Esto hizo de Internet para nosotros un medio de conexión normal y necesario para todo.

Mi amada esposa ha tenido que hacer frente a muchas cosas por sí misma y su carácter aunque fuerte suele inclinarse a depresiones y justamente yo he comenzado a viajar más desde fines del 2000, lo que lleva a mi compañera a tener que hacer frente a muchas cosas.

Muchas horas pasamos en Internet y en la lejanía intentando que ella se sobrepusiera a las cosas y tomara fuerzas para emprender sola cambios como todos hemos tenido que enfrentar.

Estando en esto, y por casualidad, fuimos descubriendo algo, cuando su depresión llegaba a puntos muy grandes, y la desesperación que sentía yo, me hacía estallar y decirle cosas fuertes en un chat, ella reaccionaba, y respondía a las mil maravillas, y al otro día solucionaba las cosas como por arte de magia.

Pasó el tiempo y comencé a descubrir algo, buscaba de alguna manera hacerme enojar, y provocaba esas situaciones.

Se lo mencioné y tuvo que aceptar que así era, que necesitaba de mi exigencia hacia ella, de mi imposición de las cosas, sin dudas y con seguridad.

Y comencé a probar tal cosa, y cuando notaba su depresión o sus intentos por lograr mi enojo, me imponía con términos fuertes, y amenazas de palizas, y lograba entonces dos cosas, por un lado una mujer fuerte, segura y por otro lado una mujer excitada como nunca.

No somos unos genios, pero evidentemente podíamos entender que aquí había cosas fuera de lo conocido por nosotros, y así comenzamos nuestras exploraciones, primero con miedo, uno siempre piensa "somos unos enfermos", luego, exploramos las experiencias de ella en su niñez (vea sus recuerdos) y si bien habían sido traumáticas en su momento estaban ya superadas y bien analizadas y asumidas, menos algo: el rigor y la rebeldía eran parte de mi esposa desde siempre, y tuvo que aceptar eso, que la rebeldía era en cierto modo una búsqueda de mayor seguridad por la imposición del otro y eso no le causaba dolor sino placer.

Fui con el tiempo dándole gustos, digamos así, en trato y en forma.


Todo lo iniciamos en forma lenta, tranquila, pausada y con mucho cuidado, nos amamos, no nos queremos hacer daño.

Hoy por hoy mi querida esposa, ha pasado a ser mi esposa sumisa, adora decirme que soy su Señor, y va muy adelantada en eso con respecto a mí, en verdad me cuesta mucho imaginar que soy un Amo o un Señor, pero si ella es feliz jugando y disfruta de esto, yo también, y además si veo que le sirve en la vida, pues mejor.

He visto su cambio rotundo con estas cosas, es una mujer segura, se siente amada, ya no duda, y ha hecho cosas en rubros que ni soñaba, a las que ni se atrevería, es decir gracias a esto ha crecido, se atreve a todo, si yo le digo: "sí, eso me parece correcto, ve por ello y consíguelo".

Lo que antes era una tortura para lograr, ahora es una alegría para ella, su Señor quiere eso, y entonces va con alegría.

Adora esperar a su Amo como dice, ahora tiene mil cosas para hacer para mí, ahora tiene interés en cosas bonitas, y otra vez, la he visto sonreír como hace años.

Le encanta jugar, y acepta los "castigos", con verdadera alegría juvenil, y debo ser cuidadoso, porque nada se me debe escapar.

Esta camisa mal planchada, la comida fuera de punto, tirar algo en la mesa mientras se cena, todo, lo que sea, y debo hacerlo porque la juguetona, me pondrá disparadores por todos lados, y si no los veo, se sentirá como triste.

Hemos puesto reglas, tipo contrato, y allí en un consenso total, soy su Señor, pero no crea que esto es solo en la casa, no, en donde sea, la he escuchado en una cena en un restaurante de lujo, decirme sin parpadear, ante mi requerimiento de que ordene lo que deseaba para cenar, "lo que tú decidas mi Señor". Me dejó de una pieza y el camarero no sabía dónde meterse, ja.

Allí va, mi esposa, con polleras que ha vuelto a usar, sin interiores, audaz como nunca, y sigue siendo hermosa, muy cautivante. "Ponte esto o aquello", y así se hace; "aprende a bailar árabe" y allí va; lo dicho no hay límites.

Y por nada del mundo se me permitiría que obviase los castigos tal cual son, y así el rincón lo tiene elegido, y asumido como suyo, y tiene su collar, y tiene su correa. Pero lo que más le gusta, sus nalgadas, cuando se las merece, o cuando no, porque tengo la facultad otorgada por ella, de hacerlo por simple placer.


Esta audacia, es quizás en forma muy light según muchos, pero la cuestión que lo hacemos así, porque nos gusta, y más que sesiones esto ya se va convirtiendo en nuestra vida y sin molestias ni traumas, que es lo mejor de todo.


A ella le hace bien, de eso ni dudas, porque así como eligió que sea su Señor, se ha convertido en Ama en la vida, no hay quién pueda con ella y su carácter decidido ahora, todo lo puede, todo es posible.

Seguramente no soy el mejor en esto, pero, hago lo posible para aprender y ser cuidadoso de quién amo.

Por ahora, avanzamos, y por ahora es todo dicha, y espero que así siga.

Aprendemos todo lo que podemos, y páginas como la suya fueron y son de gran ayuda, dan ideas, creatividad, y además información segura, cuestión de elegir, adaptar, consensuar, y luego disfrutar; si algo no gusta basta con sacarlo de allí y ya, porque no es para nosotros, la cuestión es que ambos estemos bien.

Pero, si hay algo que en lo personal me asombra es cómo una mujer puede cambiar, y ser mil veces mejor, segura y fuerte, con lo que la mayoría diría que es para lo contrario, esa magia, todavía no la entiendo bien.

Ahora estoy viajando otra vez, y mis mail siguen siendo el modo de comunicación, o el Messenger, y sigo siendo el mismo Señor que mi amada sumisa quiere, porque eso la hace sentir amada y feliz, ya no es tan dura ni la distancia, ni la espera, porque ahora, está la sorpresa de que nos espera por descubrir para el otro.

Una maravilla, ¿no cree?


Andros"

Publicado: 14/11/03

 

[ BDSM ] [ Atrás ] <<< ]