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¿Es BDSM algo sexual? La respuesta obvia (la razón por la que nuestro sitio es considerado “para adultos”) es “si”. ¿Obvia?
La primera mención de nuestros juegos en la literatura científica es la de Richard Freiherr von Krafft-Ebing, un psiquiatra alemán que publicó en 1886 su libro “Psicopatía Sexual”, un estudio sobre lo que era percibido en su tiempo como “perversiones sexuales”. En ese libro impuso las palabras sadismo (por el francés Marques De Sade) y masoquismo (por el escritor austriaco Leopold von Sacher-Masoch) para algunas enfermedades mentales asociadas a disfrutar la humillación y el dolor. Escribió:
"por masoquismo entiendo una perversión particular de la vida sexual en la cual el individuo afectado, en sentimiento y pensamiento sexual, es controlado por la idea de estar sujeto completa e incondicionalmente a la voluntad de una persona del sexo opuesto; de ser tratado por esta persona como un amo, humillado abusado"
De allí en adelante, nuestros juegos son considerados simultáneamente sexuales y patológicos (y este punto de vista fue luego bendecido por Freud, para el cual todo era sexual).
Como BDSM incluye demasiadas cosas, hablaremos sólo sobre el área que conocemos, ligaduras, disciplina, dominación y sumisión y lo que se llama (para nosotros erróneamente, vea ¿Somos masoquistas?) masoquismo y sadismo.
Veamos las páginas de dominantes y sumisos en Internet. Los dominantes hablan del placer de dominar al otro, de cuan importante es la responsabilidad del dominante en guiar la vida de su sumiso, en hacerlo una persona mejor y más completa, en darle protección y felicidad. Los sumisos hablan del placer de darse al otro, de poner su vida en las manos del otro, de ofrecerse completamente al otro para su felicidad.
Pero hay sorprendentemente pocas referencias al sexo. Hablan de cosas espirituales, acerca del mutuo amor, de la preocupación por el otro, exactamente igual que cualquier otro ser humano al hablar de relaciones de pareja. No mencionan el sexo más que otros sitios acerca de otros tipos de relaciones de pareja. Parecería que el sexo no es la única razón detrás de sus juegos, su compromiso con el otro o su tipo de relación. Parece que ni siquiera es la razón principal (como no lo es para ninguna pareja sana). Como ejemplo, puede ver la historia de amor de Andrós y su esposa).
Dorothy Hayden(1), cuando habla de lo que llama la "entrega masoquista" (masochistic surrender), dice que tal vez el masoquista se entrega al otro para librarse del "falso yo" y revelar su "yo real".
En sus palabras:
"Creo que enterrado o congelado, hay un deseo de que algo en el ambiente haga posible la entrega, un sentimiento de ceder el falso yo. El falso yo es una idea desarrollada por un famoso psicoanalista que propuso que muchos padres necesitan que los niños se comporten de modos circunscriptos para recibir su amor. Para un niño, el amor de los padres es una cuestión de supervivencia, así que se forja un "yo" que cree que le asegurará el amor de los padres. El falso yo es usualmente un yo
"ocupante". Una Escena (de BDSM) a veces permite romper barreras defensivas del "falso yo" levantadas durante años"
No muy sexual, ¿no?
Así como el sexo es sólo parte de una pareja vainilla, es sólo parte de una pareja de Dominante/sumiso. Se puede decir que es una parte importante. Cierto. Pero no parece que fuera ni más ni menos importante que para el resto de la gente.
Dominación y sumisión, o inclusive una relación Amo/esclavo parecen ser diferentes respuestas a la necesidad humana de relacionarse con el otro, de compartir y cuidarse mutuamente, definitivamente no más sexuales que las otras.
Nalgadas, azotes, y otras actividades similares pueden ser asimiladas, desde nuestro punto de vista, con comportamientos similares de las parejas vainilla.
Las parejas vainilla muestran su enojo con el otro y lo castigan, con regaños, negándole el sexo o contacto físico, u otros comportamientos de éste tipo. Nosotros castigamos al otro con palizas o similares. No vemos por qué un castigo físico sería más sexual que uno moral (y tal vez sea menos dañino, a la larga, para la pareja, como piensa la gente de Disciplina Doméstica, pero eso es para otros artículos). Los castigos, físicos o de otro tipo, no se dan con propósitos sexuales.
Las parejas vainilla caminan tomados de la mano, se abrazan, se acarician y se besan, como nosotros, y a veces se persiguen, se empujan o juegan físicamente con el otro sólo por el placer de hacerlo, por acercarse al otro, no sólo por razones sexuales. Nuestros juegos físicos son las nalgadas, las ligaduras, y otros de ese tipo. Es sólo nuestra forma de mostrar interés y preocupación por el otro.
Desde luego, los abrazos, caricias o juegos físicos pueden ser un preludio para el sexo. Pueden ser usados para excitar al otro y a nosotros. Pero depende tanto del humor, del propósito del juego, cuanto de las propias acciones. A veces son sexuales, a veces, no. Lo que decide no son las propias actividades, sino la razón de las mismas. La decisión final está en ese, el más sensible de nuestros órganos sexuales, nuestras mentes.
SI BDSM fuera algo directamente sexual, sería difícil entender las relaciones 24/7, porque nadie quiere o puede estar excitado las 24 horas del día.
Para relaciones ocasionales, o para escenas BDSM entre gente que no está en una relación BDSM 24/7, hasta donde lo podemos saber, se aplica lo mismo. Ciertamente, a veces las escenas son jugadas como juego previo al sexo, pero con la misma o más frecuencia, son jugadas sólo por el juego mismo.
Desde luego que hay cierta tensión sexual en una escena BDSM. La hay en toda cita, y más si uno sabe que la cita va a incluir cierta desnudez y contacto físico. Pero, como en cualquier cita, no siempre se busca ni incluye la satisfacción sexual.
Si hablamos de sesiones pagas con profesionales, la mayoría de ellos no acepta contactos sexuales en sus sesiones. Puede ser porque una Diosa no puede tener relaciones con un mero mortal, o por cualquier otra razón, pero el hecho es que, cuando alguien paga por BDSM, lo que espera por su dinero, sea lo que sea, no es usualmente sexo, y parece que la mayor parte de la gente acepta jugar con esas reglas. La mayor parte de las veces, los “profesionales del sexo” de BDSM no ofrecen sexo, y los clientes que están en BDSM no lo demandan.
No vamos a negar que el sexo “normal” se disfruta más después de una tarde de juegos de BDSM, pero puede ser tanto porque entonces nos sentimos más cerca del otro que porque los juegos nos prepararon para el sexo. Sin BDSM, el sexo es también mejor después pasar juntos un tiempo placentero, compartiendo otras cosas de las que disfrutamos (por las dudas, aclaro que disfrutamos también de otras cosas).
Además, la mayoría de nosotros puede disfrutar del sexo sin BDSM, de BDSM sin el sexo, y de ambos juntos.
En nuestro propio sitio, de los tipos de azotainas que mencionamos, sólo una, la sexual, se juega como preludio a las relaciones sexuales. Las otras se dan por muchas razones diferentes, pero no para eso. Aún los azotes sensuales no
están relacionados directamente con el sexo, sino con experiencias sensoriales o espirituales más profundas. Y, con mas de doscientas páginas de información en el sitio, las referencias al sexo no son muchas.
Para alguna gente, no hay BDSM sin sexo. Para otros, no hay sexo sin BDSM. Pero para muchos, son cosas separadas.
Y, para contestar una pregunta recurrente en nuestra correspondencia, generada por una confusión entre la descripción clínica de los sadomasoquistas y nosotros, BDSM se puede jugar por sí mismo o por razones sexuales, pero no remplaza al sexo "normal". Si se juega por razones sexuales, terminará en penetración, sexo oral, masturbación o la práctica sexual favorita de los jugadores, pero nunca o sólo excepcionalmente en un orgasmo por el juego mismo.
No vamos a negar que haya una relación entre BDSM y sexo. Pero los juegos de BDSM, en nuestra opinión, pueden verse con pervertidos, anormales, aún enfermos o patológicos, si lo quieren ver así (lo que nosotros obviamente no hacemos) pero no se pueden ver como solamente, directamente, abiertamente sexuales.
Como dice Gloria Brame (2), BDSM es "un amar diferente". Por lo tanto es tan sexual como cualquier forma de amar. No menos, pero tampoco más.
(1) Dorothy Hayden (2001) Psychological Dimensions of Masochistic Surrender (volver)
(2) Coautora del libro "Different Loving: The World of Sexual Dominance and Submission"y autor de ""COME HITHER: A Commonsense Guide to Kinky Sex" Tiene una página en la web: http://gloria-brame.com (volver)
Publicado: 22/10/04
Rev: 08/06/05;27/12/06
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