Por Ann
La relación entre un propietario responsable y cariñoso y una mascota feliz,
plena y fiel es profunda y duradera, y puede darles muchos años de placer y
satisfacción tanto a la mascota como al propietario
Si estás leyendo esto, probablemente tengas un profundo interés en ser
propietario de una mascota. Puede ser que estés pensando en adoptar una, y
desees saber cuales son los factores a considerar para elegir la que llene tus
necesidades. Idealmente, el futuro propietario comienza su búsqueda con una
mirada honesta a sus propias necesidades, y a su habilidad para proporcionarle
los cuidados adecuados.
Por otra parte, a veces la vida te sorprende con una mascota - un regalo - para
el cual no habías hecho planes ni te habías preparado Puede que nunca se te
hubiera ocurrido que te podría gustar tener una mascota. Tal vez conocías a
alguien por mucho tiempo antes de darte cuenta de que tenía cualidades de
mascota.
Tu mascota ha preparado este manual porque valora la relación única que
compartimos. Espera que los pensamientos e ideas aquí mostradas comprensión e
impulsen más discusión, exploración y placer.

Confianza es la base de cada relación entre Propietario
y mascota y se experimenta en varios niveles.
Primero y principal, tu mascota necesita confiar en que la vas a mantener a salvo de daños físicos o emocionales duraderos. Necesita confiar en tus intenciones: que la valúas y no deseas dañarla. Necesita confiar en tu competencia: que no la dañarás por descuido o ignorancia.
Junto con la confianza de que la mantendrás a salvo, tu mascota necesita confiar en que vas a asumir la responsabilidad por su disciplina e imponerla. En una relación de intercambio de poder – ya sea una relación de una hora o por toda la vida – el regalo que te ofrece tu mascota es entregarte el control y servirte. Tu regalo para ella es aceptar controlarla y así liberarla. Cualquier desliz en su cuidado, entrenamiento o disciplina es una forma de devaluarla a ella y a tu responsabilidad como Propietario. Tienes el derecho a esperar de ella un comportamiento adecuado y la correspondiente responsabilidad de resolver el comportamiento inadecuado. Más sobre este tema en la sección de Disciplina, más adelante.
La sumisión de tu mascota es impulsada por varias necesidades emocionales: La necesidad de gustar, la necesidad de servir, la necesidad de entregar el control. Pero tal vez no es tan obvia su necesidad de confiar. Tu mascota necesita confiar en alguien; lo prueba al entregar el control; tú le permites experimentar esa entrega y confianza en una forma muy concreta cuando le administras incomodidad física o psicológica; la guías a través de la experiencia sin dañarla; ella siente un profundo placer; has satisfecho su necesidad de confiar.
Y tal vez tú, como Propietario, tienes una la necesidad correspondiente de que
confíen en ti, de tener alguien que crea en tu fuerza y en tu
competencia, lo cual se satisface cuando tu mascota te da el control de su
cuerpo y de su mente.
Una
de las mayores suertes y recompensas por tener una mascota es la oportunidad de
entrenarla a tu gusto. Con el entrenamiento adecuado, tu mascota puede aprender
a complacerte con su vestuario, su habla, sus modales y sus favores sexuales.
Podrás disfrutar prácticamente cualquier fantasía sexual.
El proceso de entrenamiento nutre a relación a muchos niveles. Cuando el
Propietario acepta la responsabilidad de dar forma al cuidado, entrenamiento y
disciplina de su mascota, muestra que respeta y valora su sumisión. Y como
recompensa, se gana el respeto y gratitud de la mascota.
Entrenar a tu mascota es muchas veces divertido, y a menudo exigente. Por medio
del entrenamiento, la dinámica de D/s puede pasar de un simple juego pre-sexo
algo “pervertido” a un nivel psico-emocional más profundo y satisfactorio.
Debes comunicarle claramente a tu mascota lo que esperas de su
comportamiento. Ciertamente, querrás especificarle como debe dirigirse a ti
(Señor, Amo, tu nombre de pila). ¿Debe mantener su mirada baja o fija en la
tuya? ¿Mantenerse en cuatro patas si no se le dice lo contrario? ¿Debe obedecer
las ordenes rápido y sin quejarse? ¿Debe pedir permiso antes de actuar?
Puedes querer repasar tus expectativas con tu mascota al comienzo de cada
sesión. Esto puede convertirse en un ritual reconfortante y excitante para tú y
tu mascota. Por ejemplo puedes hacer que tu mascota se arrodille a tus pies, sus
ojos en los tuyos, mientras le dices claramente que esperas de ella, y se lo
haces repetir. Además de permitir que se establezca un ambiente adecuado y
permitirle a la mascota y al Propietario acomodarse a sus roles, este proceso
asegura que la mascota no puede excusar cualquier mal comportamiento posterior
con el argumento de que no sabía qué debía hacer.
Cuando tu mascota haya tenido tiempo de aprender lo que esperas de ella, puedes
querer que te lo diga sin que tú lo recuerdes primero. Con un entrenamiento
consistente, tu mascota internalizará y anticipará tus expectativas, aunque
puedes querer mantener una revisión formal cada tanto.
Desde luego, como Propietario, es tu prerrogativa cambiar las reglas en
cualquier momento. Puedes querer desafiar a tu mascota y presionar sobre sus
límites, o sólo explorar nuevas interacciones que puedan interesarte.
Publicado: 31/08/05
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