Cualquier sumiso que va a ser castigado teme oír a su dominante decirle con firmeza "Al rincón!"
Por si alguien no lo sabe, el castigo o la penitencia de "tiempo en el rincón" consiste en que el castigado esté parado o arrodillado mirando a un rincón (o a la pared, o, en el exterior, al tronco de un árbol) , sin apoyarse en la pared, sin moverse, sin darse vuelta ni mirar para atrás y sin hablar.

El tiempo en el rincón es un tiempo de gran peso psicológico para el castigado, por el aburrimiento, por la incertidumbre, por la anticipación del castigo y por la humillación.
Un adulto mirando la pared se siente ridículo, y más aun si está desnudo o mostrando las nalgas. Peor aún, si las nalgas muestran las señales de una paliza.
Se puede usar en tres condiciones: como un castigo en sí mismo, o antes y/o después de una paliza.
En sí mismo, es un castigo por la humillación y el aburrimiento.
Antes de la paliza, se agrega la anticipación, el temor del castigo.
Y después de la paliza, uno quiere que lo dejen tranquilo, quiere tirarse en la cama (boca abajo) a llorar o a descansar, quiere ir al baño a lavarse la cara (y a mirar como quedó el trasero), quiere frotarse las nalgas con las manos para atenuar el dolor. O tal vez quiere una descarga sexual. O quiere que lo acaricien, y le digan que lo perdonan. Y uno no puede hacer nada de eso. La paliza terminó, pero el castigo sigue.
El tiempo en el rincón se puede cumplir:
Parado o de rodillas, con los brazos cruzados a la espalda o las manos entrelazadas arriba de la cabeza o atrás de la nuca. Puede tener los brazos atados.
Después de una paliza severa, sentarse en un banco duro y con las piernas colgando, con todo el peso en las nalgas, no es broma.
Vea también las posibles variaciones para este castigo
Publicado: 10/10/02
Rev: 03/11/03; 22/06/04; 11/12/04; 21/09/05
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