Es un tipo de castigo diferente a todos los demás de la publicación. Los
otros están basados en el aburrimiento, la humillación o el dolor. Éste se basa
en el primario e instintivo miedo a la muerte, y deja al sujeto (al menos a mí)
sintiéndose derrotado, profundamente castigado, y hasta abusado.
Habrá visto en las películas una tortura, usada ilegalmente por la mayoría de
las policías del mundo, llamada “el submarino” que consiste en sostener la
cabeza del torturado abajo del agua por algún tiempo. Es peligrosa, como
cualquier modo de control de la respiración, y no debe ser usada para jugar. El
riesgo es demasiado grande.
Pero hay una variación más segura. Lleve a su sumisa al baño, hágala
arrodillarse, fuerce su cabeza dentro del inodoro casi hasta el fondo, hasta que
la frente toque el agua, (pero con la nariz y la boca por encima de ésta) y
descargue el tanque.
La ventaja sobre el “submarino” es que la descarga dura un tiempo fijo,
descargará sólo por algunos segundos, y luego se detendrá, así que la cabeza de
la sumisa no estará tanto tiempo abajo del agua como para ahogarla.
La sensación es terrible, impactante, porque no se puede respirar, el agua se
precipita en la nariz y los oídos, y el ruido es grande, lo que aumenta el
castigo.
Debería soltarla si siente, por la reacción de su cuerpo, que entra en pánico.
Si le ocurre, el castigo ya fue demasiado efectivo.
De cualquier manera suéltele la cabeza en cuanto acabe la descarga, y déjela
enderezarse para toser y estornudar, (y rogar) mientras el tanque recarga,
aunque planee repetir el castigo.
Una variación sería obligarla a mantener la cabeza abajo del agua hasta el
final, sin sostenerla.
Advertencias:
Y ojala su sumisa nos perdone, a Ud. por hacerle esto, y a mí, por darle la
idea.
Publicado: 14/01/05
Tome tres cuencos, un par de pinzas para cejas, un puñado de arroz común y otro de arroz integral. (Funciona con cualquier par de cosas pequeñas levemente diferentes).
Mezcle el arroz en uno de los cuencos, y hágala separar los granos según su tipo con la pinza, poniéndolos en los otros dos.
Ponga un límite de tiempo. Castigue los errores (que se notarán fácilmente, si los objetos son suficientemente diferentes). Pero ella estará bajo presión. Si se da cuenta de que se equivocó, perderá tiempo recuperando el grano errado para ponerlo en el cuenco correcto.
Publicado: 03/10/03
Éste no sólo es un castigo humillante para un sumiso, sino que puede ser
reconfortante para el dominante.
Suponga que cuando Ud. viene cansado del trabajo (o del gimnasio, o de trotar)
hace que ella le mime los pies.
Se sienta Ud. en su sillón más cómodo, y ella viene con un fuentón de agua
jabonosa y otro de agua limpia (tal vez perfumada). Se arrodilla delante suyo,
le saca los zapatos o zapatillas y la medias y le lava los pies. Luego los
enjuaga con el agua perfumada, los seca (tal vez con su cabello) y les da un
largo masaje con alguna loción. Luego podría tener que ponerle sus medias de
entre casa y las pantuflas.
Como va a necesitar dos fuentones de agua tibia, uno con jabón y el otro con
perfume, una esponja, una toalla, la loción y sus medias y pantuflas y como Ud.
podría querer el tratamiento tan pronto llegue a casa, ella va a tener que estar
preparada y esperándolo. En invierno, debería recordar calentar también sus
medias.
Como castigo adicional, haga que le bese o lama los pies después (o peor, antes)
de lavarlos.
Publicado: 23/08/06
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