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Penitencias de esfuerzo físico

 

Caminar de rodillas

Una buena manera de humillar a una sumisa demasiado orgullosa es hacerla caminar arrodillada.

 

Puede darse como penitencia, haciendo que camine una distancia o algún tiempo determinado, o como restricción, obligándola a continuar su vida normal de rodillas.


Cuidado, porque el castigo no sólo es duro para las articulaciones, sino que despellejará sus rodillas muy rápido, no importa en que superficie deba hacerlo.

 

Según Amit,

"En las escuelas del Estado de Orissa, los estudiantes eran obligados a arrodillarse al sol, con cerca de 48 grados, en un piso áspero en pantalones cortos, y obligados a marchar 50 metros sin detenerse. Este era un tipo de tortura impuesto especialmente en los Departamentos Militares. Esto fue visto por mi personalmente (pero no hecho por mí, gracias a Dios), y muchas veces la rodillas terminaban sangrando.

Nota: este castigo era reservado a niños mayores de 16 años." (A)

 

También puede tener que hacerlo con yugo en el cuello.

 

(A) Colaboraciones de Amit Hazra, de la India (thanks, Amit). Si quiere comunicarse con él (en inglés) sobre éste castigo, escríbale a

 amit_hazra_62@yahoo.co.in

 

 

Publicado: 11/14/03

Rev: 21/10/03; 23/01/04; 22/06/04; 17/09/04;
12/11/04, 07/04/05; 21/09/05

 

 

Caminar sobre garbanzos

Otro castigo tradicional para niños malcriados. Ponga dentro de los zapatos una capa de garbanzos (o arvejas, o granos de maíz), o piedritas, y hágala caminar sobre ellas por algún tiempo. Debería obligarla a hacer sus tareas normales en ellos (o sólo hacerla caminar alrededor para divertirse).

 

Sentarse es hacer trampa.

 

Su elección: Si los objetos están trabados dentro de los zapatos, la presión (y el dolor) se producirá siempre en los mismos puntos, y aumentará a cada paso. Si están sueltos, será como caminar descalzo en terreno irregular, con el dolor en un punto diferente cada vez (para lograr este efecto, use zapatos un par de números más grandes que lo habitual)

 

Los objetos grandes producen más dolor. Los pequeños, una especie de quemazón.

 

Mi favorito: las "botas de castigo". Consiga unos borceguíes de cuero como los de los soldados o montañistas, dos números más grandes que los que ella usa (hay baratos, y no tienen que ser buenos), ponga una capa de objetos adentro, haga que se ponga las botas y asegure con un pequeño candado un par de ojales a la altura de los tobillos, así no se las puede sacar aunque Ud. no esté a la vista. Con zapatos normales, pase una cadenita bajo la suela, junto al taco, crúcela arriba del pié y asegúrela atrás del tobillo.

 

Pruebe un relleno de arroz, para una sensación diferente.

 

Cuidado: objetos con puntas o filos pueden lastimar los pies. Un castigo demasiado largo levantará ampollas.

 

Publicado: 19/09/03

 

 

La persecución

Hágala correr por la casa en manos y pies, incentivándola con azotes en las nalgas con un látigo corto o un cinto. Si consigue arrinconarla, la verá disfrutar de una buena paliza (este juego lo juegan unos monjes en un libro del Marqués de Sade)

(thanks, slutpony)

 

El gusano

Lo que llamaremos el gusano es un castigo físicamente exigente, y psicológicamente degradante.

Haga que se acueste en el suelo boca abajo, preferentemente desnuda, ate sus tobillos con las piernas paralelas, ate sus manos a la espalda y hágala reptar por el suelo como el miserable animal que es. (Si el piso es áspero, o si debe reptar por demasiado tiempo, puede lastimarse la piel, especialmente la de sus senos y caderas).

Para hacerlo aún más difícil, ate también sus rodillas, y rodee su cuerpo con una soga, por debajo de los senos y por arriba de los codos.

Algunas variaciones:

 

 

 

 

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